Otras aplicaciones y usos del café a tener en cuenta

En 1986, cuando el Partido Comunista vietnamita decidió cambiar las reglas de cultivo y comenzar a cultivar y a exportar café a gran escala, hizo desaparecer la granjas colectivas y crearon medio millón de pequeñas propiedades,  con esto consiguieron que la producción del café creciese en un 30% cada año durante la década de los 90. De hecho, hoy en día es el segundo productor en volumen del mundo, solamente superado por el todopoderoso Brasil. En aquel momento el crecimiento fue tan grande que originó una migración masiva de más de tres millones de personas hacia el Altiplano Central, región principal del café vietnamita.

Sirve como aromatizante.

Dadas las características aromáticas del café, rico en ácido linoléico y compuestos orgánicos cíclicos, los llamados ciclos aromáticos, el café molido desprende un potente y persistente olor que impregna todo a su alrededor. Por ello es frecuentemente utilizado, envuelto en gasas transpirables, en espacios cerrados como armarios o fresqueras para tapar los olores a cerrados y de humedad. También en neveras para camuflar malos olores. Por otro lado su contundencia aromática es frecuentemente utilizada por catadores de perfumes, vinos o productos lácteos como olor de referencia; es decir con el fin de evitar que el olfato se embote al captar muchos olores similares. A este respecto, el café sirve para desembotar la nariz entre un aroma y otro.

Puede emplearse como tinte para el pelo.

Una taza de café bien caliente lo mismo nos puede servir para despejarnos por la mañana que para dejarla enfriar y aplicarla sobre nuestro pelo a la hora de ducharnos. Gracias a los compuestos flavonoides y otras modalidades de vitamina B, que se oscurecen con el tostado del grano y que abundan en el café, su poder de tinción es alto y los cabellos más claros o canosos lo absorberán sin problemas. Si lo aplicamos tras el lavado, mantendremos el pelo mojado de café unos 15 minutos. Para ello podemos ayudarnos de un gorro de ducha o de natación. Después, podremos aclararlo con agua abundante y el resultado será un pelo oscuro y brillante.

No solo para el pelo, también como tinte para muebles.

Por la misma razón que el café nos permite dar a nuestro pelo un tono más oscuro y brillante, es una buena idea aplicarlo con un pincel sobre la madera descolorida, siempre que sea de tonos castaños y oscuros. Ayudará a dar uniformidad y brillo al mueble gracias a su capacidad de teñir la madera. Lo más aconsejable es modular con agua la oscuridad de la infusión que queremos utilizar como tinte. 

Se considera un repelente de insectos.

De nuevo la potencia aromática del café puede ser utilizada a nuestro favor. Igual que elimina malos olores, el grano molido y no infusionado es un buen repelente de las expediciones de hormigas que se quieren colar en nuestra despensa. Bastaría con poner pequeñas cantidades de café molido en la ruta habitual de los invasores, así como en las grietas por donde vemos que aparecen, para bloquear su acceso y que desistan.

No funciona mal como producto de limpieza.

El poso de café es ácido y abrasivo, dos cualidades que debe tener todo producto limpiador de manchas y costras de suciedad que se precie. Pero además, a ellas añade la de ser un gran estabilizador electrónico de elementos cargados positivamente, como es el caso del polvo, al que atrapa. El motivo es que el poso húmedo está cargado negativamente gracias a su riqueza en ácidos, y a que los oligoelementos no están en forma libre. Por lo tanto, si aplicamos la pasta del poso -con un trapo húmedo e incluso mojado con la propia infusión de café- en una superficie con manchas de suciedad estratificada y frotamos con fuerza, podemos ver resultados inesperados. También en una superficie con abundante polvo. Tendemos así un producto de limpieza totalmente natural.

Para hacer abono.

Como residuo orgánico rico en fibras, compuestos orgánicos y elementos como el sodio, el potasio, el magnesio, el fósforo o el hierro, el poso del café es un excelente abono para las plantas de casa. El mejor modo de elaboración de un abono pasa por conservar los posos de la infusión en un recipiente ventilado y oscuro, mezclados con una buena cantidad de tierra para plantas de interior, de modo que los posos fermenten y se descompongan enriqueciendo la tierra. La mezcla se va revolviendo periódicamente y se aplica a medida de que se necesite para restablecer la tierra de los tiestos que ha perdido vigor. Previamente hay que controlar el PH de la mezcla para evitar que baje demasiado, ya que tanto los posos como la tierra húmeda suelen ser ácidos. Si es demasiado bajo, se puede corregir añadiendo un poco de cal acompañada de hierro soluble.

1 comentario

Wow! Qué curioso… No tenía ni idea. Excelente post!

Rosario Giner

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